Mes: agosto 2014

Un joyero onubense acaba con el problema de los camareros para abrir botellas

El joyero onubense, Carlos Moral, ha terminado con el eterno problema de los camareros a la hora de abrir botellas y ha inventado y patentado una pinza de hielo-abridor de botellines que hace que los abridores y su eterna búsqueda en la barra dejen de ser un problema.

Su idea ya ha hecho que firme un contrato por 25 años con una empresa que fabrica menaje de hostelería y ya se vende en 40 puntos en el mundo, algo que, según admite, le ha abrumado, sobre todo por la enorme repercusión que ha tenido un invento que, como la mayoría de las veces, surgió de la más absoluta e imprevisible casualidad.

El pasado mes de mayo, recuerda, se inauguraba su bar de copas en la capital onubense «y entonces me di cuenta de que los camareros tenían los problemas clásicos para abrir los botellines, como es el hecho de no tener claro dónde se habían dejado los abridores convencionales».

Cuando hay varios camareros tras una barra los abridores terminan extraviándose, aunque, como observó, se da la curiosa circunstancia de que nunca se pierden las pinzas que se utilizan para coger el hielo de las cubiteras.

Esto hace «que los camareros, como hemos visto en muchos bares, recurran a las propias pinzas del hielo para abrir las botellas con su parte posterior, y se terminan rompiendo», además de que los propios bordes de las botellas se deterioran por usar un elemento que no es el apropiado para este caso.

Cuando terminó la inauguración se llevó a casa unas pinzas de hielo y comenzó a pensar en cuál sería el mejor modo de solucionar este problema, para lo que se encerró en su taller de joyería e inició el proceso para intentar colocar una abertura que, al mismo tiempo, no inutilizase la pinza para el uso para el que ha sido concebida.

«No era fácil, porque tenía que conseguir que se colocase un agujero en un lugar en el que fuese útil, pero además fuera cómodo de usar para el camarero, y no se perdiese la capacidad de hacer palanca que tienen los abridores», señala.

Tras muchas pruebas en su taller de joyería consiguió sacar adelante un primer diseño, y entonces usó una aplicación que usan los joyeros y consiguió adaptarlo a las propias pinzas, con lo que salió adelante el primer prototipo de este ingenio.

Con un primer diseño ya avanzado, realizó una veintena de pinzas y las llevó a su propio bar, «y allí comprobé que funcionaba, ya que las pinzas de hielo están localizadas rápidamente y no ocasionan problemas de rotura de cuello de botellas ni nada parecido con este diseño».

El invento final permite, incluso, que se puedan abrir las botellas usando en distintas posturas las pinzas, algo que optimiza el tiempo que los camareros están trabajando, sobre todo en momentos de mucho bullicio en los que, aunque parezca algo obvio, no pararse a mirar la postura del abridor ahorra mucho tiempo detrás de la barra.

Moral patentó la idea, acudió a una empresa especializada y registró su diseño industrial por un periodo de 25 años en España y después en toda Europa, y ahora está en el proceso de patentarlo para Estados Unidos.

La mayor empresa de menaje catalana, Supreminox, ya ha llegado a un acuerdo con él para fabricar 20.000 unidades, y su ingenio, premiado como ‘Iniciativa Emprendedora’ de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Huelva (AJE Huelva), ya se encuentra en 40 puntos de venta en el mundo.

Fuente: tuotrodiario


El Museo Británico contabiliza 8.500 piezas encontradas por "cazatesoros"

Un total de 8.500 piezas, clasificadas como tesoros por contener metales preciosos como oro o plata, fueron encontradas en el Reino Unido por arqueólogos aficionados o «cazatesoros» entre 1997 y 2012, informó hoy el Museo Británico.

Monedas insólitas, anillos y broches de oro o de plata, algunos de más de 1.200 años de antigüedad, son comunes en el botín que encuentran algunos arqueólogos aficionados gracias a sus detectores de metales y que después llevan al departamento de Pequeñas Antigüedades del museo londinense.

Allí, se inicia un proceso de verificación que dura varios meses, en el que los expertos determinan qué objetos son auténticos tesoros.

Los últimos datos, publicados hoy, muestran que de los 74.000 objetos que se encontraron en 2012, casi mil han sido clasificados como tesoros por el Museo Británico.

Desde 1997, esa galería, que alberga la mayor colección de antigüedades egipcias del planeta, ha recibido 900.000 objetos para verificar, de los que 8.500 son clasificados como tesoros.

«Los objetos encontrados por personas anónimas están reescribiendo la historia», señaló Neil MacGregor, director del museo británico, al tiempo que apuntó que gracias a ellos «sabemos más de las personas que vivieron y trabajaron en el pasado».

«Muchos de los objetos encontrados acaban expuestos en museos en ciudades de todo el país, gracias a la generosidad de sus descubridores», añadió.

Según anunciaron los responsables de la sala que alberga la piedra Rosetta, la fascinación del público por la arqueología está creciendo, influenciada por el documental «Britain’s Secret Treasures (Los tesoros secretos de Gran Bretaña)» de la cadena de televisión ITV, sobre tesoros hallados en el país.

Entre las piezas más valiosas encontradas por los «cazatesoros» en los últimos años figuran un insólito alijo de joyería de plata anglosajona, encontrado en Norfolk (este de Inglaterra); unas monedas romanas del siglo II d.C., descubiertas en Cheshire (noroeste de Inglaterra), y una jarra de plata posmedieval, que apareció en Dorset (suroeste de Inglaterra).

Fuente: EFE


Los salones Joya y Espaijoia, la meca para los amantes de la joyería

Los salones Joya y Espaijoia, que abrieron recientemente sus puertas dentro de la Semana de la Joya de Barcelona, convierten esta ciudad en la meca de los amantes de la joyería, que podrán admirar tanto los diseños de autor como los más comerciales, entre los cerca de 350 profesionales asistentes.

Un total de 215 joyeros de autor procedentes de los cinco continentes exhiben sus piezas al público en la quinta edición del salón Joya, en el Convento de los Ángeles-FAD, entre los que destacan cuarenta artistas individuales, numerosas galerías de arte y una muestra de los alumnos de distintas escuelas de arte.

Joya se caracteriza por ser un lugar de encuentro del diseño, el talento, la técnica y la profesionalidad de los mejores artistas de la joyería contemporánea de todo el mundo, así como por la originalidad y exclusividad de sus piezas, junto con la investigación de nuevos materiales, según afirman sus promotores.

En este sentido, destaca la colección de piezas hechas con cemento combinado con alambre, madera, resina y aluminio de la costarricense Amira Jalet, tituladas «la esencia del otro», que recibió el premio a la Joyería Contemporánea 2013 de la Fundación Cominelli (Italia).

También se muestra la «gastrojoyería» de la española Ana Puig, con «palomitas» de oro y plata; la porcelana de la coreana Mi Know; las joyas en titanio y oro de colores del español José Marín o las gargantillas de papel, inspiradas en las históricas «chorreras» del siglo XVII, de la italiana Silvia Beccaria.

La tercera edición del salón Espaijoia, dedicado al sector profesional y basado en la exposición y el negocio, pretende ser un escaparate innovador en el que predomina la calidad, el diseño y una cuidada selección de los productos.

Bajo el paraguas de ambas ferias, se pretende potenciar la ciudad de Barcelona como capital de la joyería, han afirmado el codirector de Joya, Paulo Ribeiro, y el director de Espaijoia, Juan Valencia, durante la apertura de ambos salones.

La idea de celebrar juntos estas muestras se hace con la intención de potenciar el sector español, atrayendo a comerciales y distribuidores del exterior, así como ampliar la oferta de artesanos de autor de todo el mundo en nuestro país, según ha subrayado Paulo Ribeiro a Efe.

Fuente: tuotrodiario


El brillo de las joyas iluminó el Museo del Traje

El Museo del Traje abrió al público su colección de joyas con «Vestir las joyas: Modas y modelos», una muestra que narró hasta el 30 de marzo de 2014 distintas etapas de la historia a través de pendientes, collares, pulseras, botones, alfileres, broches y un sinfín de valiosas joyas.

«Una joya indica muchas cosas más allá de su valor económico», explica a Efe Estilo la comisaria de la muestra, María Antonia Herradón.

Esta apasionada de la historia de las joyería se encarga de la conservación de la colección de joyas del Museo del Traje, una de las más «singulares y ricas» de España, que comenzó a crearse antes de 1934 y que supera las 4.000 piezas.

Su intención ha sido abordar «la dicotomía entre joyería culta», o de alto valor económico, y «la tradicional, o asociada al traje popular, que hasta ahora ha permanecido en la oscuridad», explica.

Una joya, añade, puede tener muchas implicaciones, no solo es una «muestra de poderío» y de capacidad económica, sino también una manera de «significarse» y de decir «¡Aquí estoy yo!».

Entre otros capítulos históricos de los que «hablan» estas joyas se encuentran, por ejemplo, los botones hechos con reales que forman parte del chaleco de numerosos trajes regionales españoles.

Una curiosidad que cuenta a través del tiempo cómo la vestimenta masculina «se hizo más sobria» en el siglo XIXz, por lo que este tipo de adornos quedó relegado al excepcional traje regional, y también relata el paso del real de plata en pos de la joven peseta.

A partir del siglo XIX también es cuando las joyas de filigrana hecha en plata se pintan en dorado, una técnica que demuestra «la importancia de la apariencia» en una sociedad sumida en la vergüenza internacional tras perder todas sus colonias, argumenta Herradón señalando un abanico de filigrana dorada perteneciente a la Reina Vitoria Eugenia, hecho en China.

Las piezas de joyería también hablan del siglo de las luces, una época de grandes revoluciones, que se reflejó en el brillo fulgurante de piedras preciosas y otras técnicas: «Comienzan a llegar los diamantes de las Indias, y aparecen las primeras imitaciones como el ‘strass’, una novedosa técnica de talla de cristal, y también el acero pulido y los espejos cortados», detalla.

A este apartado pertenecen piezas como una peineta hecha con apliques de acero pulido, que solo se aprecian de cerca, y que es la pieza preferida de la seleccionada por la comisaria.

Ya entrado el siglo XIX, la eclosión de modas y técnicas del universo de la joyería reflejan el descubrimiento de los nuevos métodos industriales, que estandarizan la producción, incorporan materiales y popularizan los objetos de valor como son las joyas.

«El pendiente es de las joyas que más fantasía ha desarrollado», argumenta la conservadora ante un complemento que ha ido cambiando con la moda de los peinados y escotes.

El último apartado de la muestra está dedicado a la belleza de este tipo de artículos, y que quiere hacer reflexionar sobre «los parámetros que delimitan lo que llamamos belleza».

En esta vitrina se comparar collares similares y que responde a distintas épocas y estilos como un collar de vidrio visigodo con unos pendientes junto a un exquisito collar de Dior y un par de pendientes de Yves Sanit Laurent, o un moderno collar de oro del traje regional de Menorca en comparación con otro de metal de una artista contemporánea alemana.

Fuente: EFE