Mes: agosto 2015

Cómo se forma un diamante

Cómo se forma un diamanteAdemás de lucirse en joyería, ser difíciles de encontrar y costos de tener,  los diamantes son conocidos por su extrema resistencia, siendo uno de los materiales más duros del planeta. Para seguir conociendo más sobre ellos, hoy veremos cómo es el proceso de formación de diamantes. Se trata de un proceso geológico muy largo y en el que intervienen una serie de fenómenos y factores.

Qué son los diamantes

Antes de contarte cómo se forman los diamantes, es bueno explicar qué es un diamante. Los diamantes son átomos puros de carbono en forma polimorfa y que, bajo condiciones de presión y temperatura extremas se transforman en esta piedra preciosa.

Los diamantes, se clasifican de acuerdo a cuatro características: claridad, color, corte y quilates, también conocido como carats.

Los diamantes tienen cualidades de conducción térmica superiores a cualquier otro elemento conocido y junto al grafeno son los más duros. La extrema resistencia de los diamantes se debe a la fuerte unión de sus átomos, compuestos de carbono. En la escala de Mohs, que mide la dureza de un mineral, los diamantes reciben un 10 por sobre un máximo de 10. Sólo un diamante puede cortar o alterar otro diamante.

Los quilates de un diamante corresponden a su peso. Un quilate son 0,2 gramos. En cuanto a la claridad de los diamantes, esta nos habla de su pureza. A mayor claridad, más puro es un diamante.

Existen diez colores para diamantes, siendo blanco, amarillo y marrón los más comunes. El corte, corresponde a su forma.

Cómo se forma un diamante

El proceso de formación de un diamante es muy complejo y puede llegar a demorar millones y hasta billones de años. Este proceso puede ocurrir solo bajo la llamada capa litosférica, que se ubica entre 150 a 200 kilómetros bajo la superficie y en donde se dan condiciones extremas: temperaturas de entre 900 °C y 1300 °C y un nivel de presión de 30 kilobars.

Allí, el carbón se combina en una molécula cubica y en un proceso que pueden durar millones de años, se mineraliza transformándose en un diamante.

Los diamantes emergieron a la Tierra a través de erupciones volcánicas. Una vez que la magma de las erupciones se enfrió, éstos fueron escondiéndose en depósitos, donde luego fueron encontrados por el hombre.

Si bien se han encontrado diamantes en 35 países, los que tienen mayores reservas de estas piedras preciosas son Rusia, Botswana and Sudáfrica.

El diamante más grande jamás descubierto fue bautizado como Cullinan. Encontrado en Sudáfrica en 1905, tenía un peso de 3106 quilates y una longitud de alrededor de 10.5 centímetros. El Cullinan fue llevado a Inglaterra y en ese país y bajo la propiedad de la familia real fue cortado en nueve piezas, pasando a formar parte de las joyas de la corona.

Fuente: curiosidades.batanga.com


La fundición del oro. ¿Cómo se consigue oro amarillo, blanco o rosa?

La fundición del oro. ¿Cómo se consigue oro amarillo, blanco o rosa?

Algunas importantes firmas de joyería o relojería poseen su propia fundición de oro: cada casa realiza sus propias aleaciones a partir de lingotes de oro fino. El oro de 18 quilates o 750 milésimas (es decir 750 gramos de oro puro por un kilo de materia) es muy apreciado en joyería pues, a diferencia del oro de 24 quilates, demasiado maleable, representa el mejor equilibrio entre resistencia, destellos y contenido de oro puro. Ideal para el engaste de piedras preciosas, soporta igualmente el paso del tiempo y los pequeños golpes de la vida cotidiana.Fabricación del oro

El oro se fabrica respetando al pie de la letra un proceso extremadamente preciso. En función de la aleación que se desea obtener (oro blanco, rosa o amarillo), el fundidor coloca los metales finos necesarios en un crisol de grafito y arcilla. Para producir oro rosa, por ejemplo, necesitará una cierta cantidad de oro fino de 24 quilates, plata y cobre, mientras que para el oro blanco añadirá paladio.

Ahora entenderéis por qué con el paso del tiempo, conforme se va desgastando la pieza de oro blanco, aparece el tono amarillo del oro base. El blanco vuelve a ser el inicial al rodiar la pieza.

El proceso de fundición empieza cuando el recipiente está en el horno. El calor de éste varía en función del tipo de aleación. El oro rosa, por ejemplo, exige una temperatura de 1000°C. Los materiales entran en fusión. TODO UN ESPECTÁCULO!!! En menos de treinta minutos, un líquido rojo resplandeciente palpita en el corazón del crisol. Al final del horneado se vierte, como si fuese lava, en una masa de acero.

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El lingote obtenido siempre está compuesto por 750 gramos de oro puro, el peso que indica la norma. Seguidamente el oro es laminado por los artesanos en una larga y gruesa banda de 12 mm. En este momento se recorta una muestra llamada “zanahoria”, que se pesa y numera para ser enviada al Control Metales Preciosos de cada país, a fin de que se analice la aleación.

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Sólo después de haber recibido el certificado de control de metales, se puede emplear la aleación. Pero para ello, el metal debe ser horneado varias veces a una temperatura promedio de 600° para devolverle al lingote su estructura inicial.

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Entonces puede ser laminado por última vez, para darle el grosor exigido por los usos a que estará destinado.

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Aparecen nuevas tecnologías en el oficio pero el savoir-faire humano sigue siendo fundamental. Estos alquimistas del siglo XXI hacen que podamos seguir soñando con oros de colores. ¿Cuál es tu favorito? ¿Crees que el amarillo favorece más que el rosa? ¿El oro blanco se ajusta más a tu estilo?

Fuente: ¡HOLA!