Mes: abril 2016

Cubertería

Club VR, ¡¡Ya tenemos ganadora del Sorteo del 27 de Abril de 2016!!

Cubertería

El 27 de Abril de 2016, Joyería Virgen del Rocío ha sorteado «una fantástica Cubertería en acero inoxidable 18/10 de 66 piezas«, entre todos los socios del Club VR, resultando como ganadora del premio nuestra socia Doña M. Dolores González López de Castilleja de la Cuesta (Sevilla).

Dicho sorteo se ha efectuado contando con una «mano incocente» y totalmente ajena a Joyería Virgen del Rocío y al Club VR.

Para agradecer la buena voluntad de «nuestra mano inocente», Doña Virgina Garzón Caro, Joyería Virgen del Rocío le entregó como detalle una preciosa «Pulsera de la prestigiosa marca Uno de 50″.

Agradecemos encarecidamente a nuestros clientes la magnifica acogida a nuestro Club VR. Desde que comenzamos, contamos ya con más de 7.300 socios, que disfrutan de todas sus ventajas.

Si eres cliente de Joyería Virgen del Rocío y aun no dispones de tu tarjeta de socio del Club VR, acude a uno de nuestros establecimientos, solicítala y desde ese instante, como cliente VIP tendrás unas condiciones especiales.

No te costará nada, y todo son ventajas.

 

 


Las firmas de lujo sufren la llegada del reloj inteligente

Las firmas de lujo sufren la llegada del reloj inteligenteEn 2015 los envíos de ‘smartwatches’ superaron por primera vez a los pedidos de relojes tradicionales

El emblemático reloj suizo está en sus horas más bajas. La aparición de los relojes digitales e inteligentes, acompañados por el frenazo del mercado asiático, ha reducido el negocio de uno de los productos más exportados de Suiza. En febrero, el total de exportaciones de relojes de alta gama sufrió un descenso del 3,3% con respecto al año anterior, mientras que en enero fue del 8%. En el último trimestre de 2015, el total de remesas de relojes de marcas, como Swatch o Cartier, resultó por primera vez inferior al número de pedidos de relojes inteligentes: 8,1 millones de unidades, contra 7,9 millones, según la consultora Strategy Analytics.

La digitalización del sector del reloj, liderada por grandes productores tecnológicos, como Apple y Samsung, les está costando caro a los productores suizos. Esta es la conclusión del estudio de Strategy Analytics, que detalla cómo en 2015 el número de pedidos de relojes suizos en el mundo cayó un 4,8%, mientras que el incremento de los envíos de smartwatch, los relojes digitales inteligentes, se triplicó: un alza del 315% que, de todas formas, refleja el hecho de que hace dos años estos artículos tenían una consistencia de mercado casi nula.

La industria de reloj suiza, con más de cuatro siglos de actividad, sufre la llegada de los nuevos competidores tecnológicos. Son los mismos fabricantes a mostrar su preocupación. El sector suma doce meses de caídas en las ventas al exterior y tarda en recuperarse en los mercados asiáticos. Solo en enero y febrero las exportaciones en países como Hong Kong cayeron entre un 20% y un 30%, mientras que en China la reducción rozó el 7%. Y es que el mercado del lujo acabó el año con índices positivos, incluso rompió la barrera del billón de euros en ventas, pero tuvo una mancha negra: los relojes de alta gama.

«Los suizos han reaccionado muy lentamente ante el desarrollo de los smartwatch», revela Neil Mawston, investigador de Strategy Analytics. El valor total de relojes producidos en Suiza alcanza los 5.000 millones de euros –mientras que los smartwatch mueven ya más de 1.700 millones–, pero en el nuevo contexto digital casi todas la marcas sufren la competencia de Apple y Samsung. Marcas de gama alta, como Cartier o IWC, redujeron su negocio en el exterior un 3,2%, pero también Swatch, el productor de relojes de gama media, vio cómo sus exportaciones retrocedieron un 2,3% en 2015.

El reloj inteligente de Apple copa más del 75% del mercado de los smartwatch, sostiene Strategy Analytics. «Son estos modelos, que tienen una finalidad más lúdica, los que quitan ventas a los artículos tradicionales», asegura el profesor de marketing de ESADE, Carles Torrecilla. «Un Swatch puede servir para un uso diario o como complemento de moda; mientras que otras marcas se venden sobre todo como regalo: son estas las que sufren la competencia de los digitales». Otra historia diferente es la de los Rolex, puntualiza el catedrático. A estos relojes, que tienen un «valor patrimonial» (es decir, cuyo valor no caduca en el tiempo), la llegada de los smartwatch no les está afectando demasiado.
Cambio de estrategia

La industria de reloj suiza empezó a sufrir en 2012, tras la puesta en marcha en China de las primeras medidas anticorrupción. A ello se añadió la ola de protestas políticas que paralizaron parte de Hong Kong, el lugar donde la clase pudiente china adquiere artículos de lujo. La devaluación del yuan fue la última medida que tuvo un impacto sobre las ventas de relojes suizos en el país asiático. Debido a la pérdida de poder adquisitivo, el comprador chino, que representa el 50% de las ventas de relojes suizos, moderó su gasto.

Algunas marcas ya dan sus primeros pasos hacia la modernización. François Thiebaud, presidente del grupo Tissot, anunció en febrero que la marca introducirá a partir de este verano sus primeros modelos de smartwatch de lujo, cuyo valor alcanzará aproximadamente mil euros. Asimismo, Stephen Urquhart, director ejecutivo del grupo Swatch, dijo en una entrevista la prensa alemana que, pese a que de momento su empresa no tiene previsto producir smartwatch, no descarta nuevos planteamientos en el corto plazo.

Pero se trata de medidas aún tibias, insuficientes para proyectar a las marcas tradicionales en el nuevo negocio de la relojería inteligente y digital, consideran desde Strategy Analytics. «La industria relojera suiza paga haber metido la cabeza en la arena, esperanzado con que los smartwatch desaparecerán. Marcas como Tag Heuer representan un escaso 1% de todos los relojes inteligentes enviados a nivel mundial durante el último trimestre de 2015», explican, por lo que dejan entender que el retraso de las marcas tradicionales con los fabricantes digitales podría ser ya demasiado elevado.

Fuente: economia.elpais.com


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Un anillo como una casa

Un anillo como una casaGeorg Jensen presenta una colección de la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid

Durante décadas, la arquitecta Zaha Hadid (Bagdag, 1950) diseñaba, cosía y vestía su propia ropa. Luego, cuando despegó profesionalmente, pasó a vestirse recurriendo a los diseños de sus dos modistos favoritos: el belga Martín Margiela y la Premio Nacional de la Moda 2015 Sybilla. Con todo, Hadid continuó dibujando sus osadas joyas, generalmente piezas para las manos, prototipos que, gracias a una impresora 3D ahora produce en su propio estudio. Eso fue lo que dio origen a los ocho diseños de la nueva colección para la casa Georg Jensen que acaba de presentar en la feria de joyería Baselworld, celebrada en Suiza. La unión entre la centenaria firma danesa y los audaces diseños de Hadid marca un hito en la trayectoria de ambos porque el resultado se reconoce a la vez como un georg jensen y como un hadid. Y no es habitual que esto suceda.

En sus numerosas incursiones en el mundo del diseño, de mobiliario o del vestir, Hadid siempre gana. No es que las piezas nazcan con voluntad de imponerse sobre la marca para la que trabaja, es más bien que la fuerza de sus dibujos difícilmente puede ser acotada en unos parámetros que no son los suyos. Se diría que la arquitecta diseña siempre para sí misma y todo en ella —su talento, su osadía y hasta su físico— resultan extraordinarios.

Así, no es esta la primera vez que la arquitecta pionera en recibir el Premio Pritzker (en 2004) utiliza las líneas sensuales de su arquitectura para idear diseños para vestir y ornamentar el cuerpo. Para Adidas firmó una colección de calzado deportivo, para Louis Vuitton diseñó un bolso y la austriaca Swarovski olvidó sus mosaicos de vidrio para lanzar enormes pulseras coloreadas (colección Glace) con el sello de Hadid. En esta ocasión, la arquitecta cuenta que durante la inauguración de las tres sinuosas torres del proyecto Wagnjing Soho que ha construido en Pekín, el diseñador jefe de la firma danesa David Chu admiró sus joyas. Hadid le dijo que eran prototipos y la semana siguiente Chu viajó al estudio londinense de la arquitecta: quería ver todas las pulseras.

Con 112 años de historia esta firma danesa tiene reputación de clásico moderno. Su catálogo está repleto de abalorios y objetos de plata que nacen rompedores y, sin embargo, se establecen como piezas fuera del tiempo. Es difícil ponerles fecha. Puede que eso suceda porque todos aluden a más a líneas de la naturaleza que a las modas. Eso vio Chu en Zaha: la traducción de sus edificios en joya.

Hadid asegura que la arquitectura no se puede traducir. Pero admite que todo en su trabajo son interpretaciones. La colección de cinco anillos y tres brazaletes ideada ahora para Georg Jensen es eso, un viaje de regreso inspirado en el proyecto chino que emplea las estrías para fraccionar la contundencia de las piezas. Las estrías que suavizan la fachada de las tres torres están presentes en las pulseras y los anillos. Es curioso que una firma audaz pero discreta como Jensen apueste por una de las proyectistas más rompedoras. Pero ese es, precisamente, el valor de estas piezas. Realizadas en plata o en radio, con pequeños diamantes incrustados, los brazaletes escapan a la rigidez, la dureza y la estética cartesiana que, salvo Cleto Munari u Oscar Tusquets, los arquitectos ha asociado tradicionalmente a la orfebrería. Hadid habla de un círculo de referencias. Asegura que su proyecto de tres torres redondeadas remite a un montaña. En los anillos ideados para Jensen es fácil volver a ver esa montaña erosionada. Los brazaletes corren otra suerte, atentos a la anatomía femenina, su audaz diseño consigue que un gran objeto se adapte a los brazos como una segunda piel.

¿Es importante que un arquitecto demuestre su pericia en todas las escalas? Puede serlo en el momento en el que sus edificios proliferan por el mundo. Que Hadid tiene más mano que sello, es decir, que recurre más a un talento para el diseño que a una receta estilística lo demuestra su capacidad para trasladar con soltura su peculiar mundo curvilíneo a todo cuanto diseña.

Fuente: El Pais


Joyas rebeldes: UNOde50

Joyas rebeldes UNOde50Originales, exclusivas y a precios que no resultan inalcanzables. Las piezas de UNOde50 son el fruto de años de aprendizaje, dedicación y una nota de inconformismo

A veces la proyección de una empresa depende de saber identificar el destello de una idea y mezclarlo con una pasión propia y una buena dosis de rebeldía. Este es el combinado que ha llevado al éxito a la firma de bisutería UNOde50. La idea surgió en 1997 del proyecto ­personal de un grupo de creadores que vieron en la artesanía y la edición limitada –solo 50 piezas de cada creación– una forma diferente de hacer accesorios con identidad propia. ¿Su público? Todo aquel que buscara diseños sorprendentes fuera del circuito comercial masivo pero que al mismo tiempo oscilaran en un determinado rango de precios.

Propietario total de la marca desde 1999, José Azulay, también su director creativo, aportó tanto la pasión como la rebeldía, igualmente presente en el propio concepto. “Me gustó la idea desde el principio porque era original, pero cuando me ofrecieron ser socio lo dejé pasar por distintas circunstancias. Cuando se presentó la opción de comprar, me lancé porque vi la oportunidad de un proyecto en sus inicios, en el que se palpaba que podía hacer algo especial, con alma”.

Azulay no era un novato ni como empresario ni como diseñador. De forma absolutamente autodidacta, había probado a personalizar relojes en la tienda que su padre tenía en Melilla, y después, en Madrid, había montado un negocio de distribución y venta de relojes que primero transformaba y después pasó a diseñar.

«UNOde50 es un producto español y parte de su indiosincrasia es que se fabrica aquí. También lo es mantener ese componente artesado que nos distingue»

“Me iba muy bien económicamente y durante un tiempo compatibilicé esa empresa, en la que aprendí todo lo que no se debía hacer, con UNOde50, mientras iba profundizando en su funcionamiento e introduciéndome en el departamento de diseño, mi pasión. Desde 2004, mi dedicación es exclusiva”. Al triunfo de la marca han contribuido, a partes iguales, un ADN claramente identificable por su tribu de consumidores –que consiste en una mezcla de glamur, un toque cañero y producción artesanal– y una cuidada selección de los canales de distribución. La base son las tiendas propias, además de corners en grandes almacenes meticulosamente seleccionados y franquicias en puntos emblemáticos de ciudades de Asia y Latinoamérica.

En la actualidad, las dos colecciones anuales de UNOde50 reparten por los 40 países en los que están presentes con 120 espacios alrededor de 800.000 objetos con su sello, lo que significa tiradas de entre 800 y 1.200 unidades por modelo. Ya no son 50 piezas de cada diseño, pero la producción tampoco se ha masificado tanto como para perder el concepto de exclusividad. Esa esencia se recupera intacta en cada colección con entre cuatro y seis creaciones de edición limitada que respetan escrupulosamente la idea inicial: solo medio centenar de unidades, firmadas y numeradas.

Pero ¿cómo casan los conceptos de artesanía y éxito internacional en una misma fórmula? Para entenderlo, basta con recorrer las instalaciones de la empresa en Alcobendas, a unos 20 kilómetros de Madrid, donde se crean, se montan, se embolsan y se distribuyen todos y cada uno de los productos que se pueden encontrar en cualquiera de sus puntos de venta, ya sean pulseras, collares, anillos, llaveros, pendientes, tobilleras o anillos de nariz.

La vida de cada uno de ellos comienza en el departamento de diseño. En él, cinco personas, incluido Azulay, inician cada seis meses un proceso de creación que culmina en una colección de unos 200 nuevos modelos. Para llegar a ellos, previamente se han rastreado tendencias, se han hecho bocetos a mano y fichas técnicas, y se han montado cientos de composiciones para encontrar las más identificables con la marca.

El zamak, una aleación con un baño de hasta 15 micras de plata o tres de oro, combinado con maderas, piedras, cuero…, es la base de sus diseños. Y cada elemento de la composición, desde el más pequeño hasta el más impactante, sigue el mismo proceso: se esculpe en cera, se saca el molde del que después se obtiene una pieza en metal, se graba a mano con el sello de la marca, se pule y, una vez acabado, sirve como modelo madre para el molde que realizarán los proveedores. Estos, también exclusivos, son los encargados de la producción masiva de las piezas, que se vuelven a pulir una a una para retornar, ya convertidas en fornituras (nombre que recibe cada uno de los componentes de un modelo), a su punto de partida: la sede en Alcobendas.

Llega el momento del taller de montaje. No hay máquinas capaces de automatizar diseños tan personales, así que 80 operarias, guiadas por un esquema de montaje y su experiencia, comienzan la tarea de acabar un collar, una pulsera o un anillo de principio a fin: una bola, una medalla, un nudo, una piedra, tres bolas, dos nudos… Cada montadora debe conocer los procesos: cortes, abalorios, técnicas de pegado, anudados…, y todas se esmeran en hacerlo perfecto. Saben que, después de reposar durante 48 o 72 horas para que sequen, sus creaciones pasarán una a una por un estricto control de calidad. Si no lo superan, volverán a su montadora original.

“No quiero abandonar esta filosofía”, afirma Azulay, “UNOde50 es un producto español, y parte de su idiosincrasia es que se fabrica aquí. También lo es mantener ese componente artesano que nos distingue. Es un proceso más caro, pero de otra forma perdería su personalidad. Hemos crecido muy rápidamente, pero nunca olvido que lo que manda es la fuerza del producto”.

Azulay sigue el rumbo que se ha marcado imparable pero sereno. Ha conseguido crear el equipo que soñaba: tiene a dos de sus tres hijos, David y Asher, aprendiendo el negocio en Nueva York, su sede para el mercado de Estados Unidos. Su hija pequeña, Keren, ha estudiado comunicación y puede acabar en la empresa después de realizar su rodaje fuera. El futuro de la firma crece sobre bases robustas, y su propietario continúa derrochando energía: siente que ha conseguido “hacer andar su proyecto vital sin olvidar sus raíces rebeldes”.

Fuente: El Pais