Aún queda algo que brilla en Grecia…: la firma de joyería Folli Follie

Grecia está de moda y no sólo porque en la última semana ha acaparado más titulares, si cabe, que las anteriores. Y es que el miedo por el riesgo de impago para el país heleno se ha disparado una vez que el Fondo Monetario Internacional ha cortado de raíz la posibilidad de que pueda producirse una reestructuración o aplazamiento de los pagos después de conocerse que Atenas le había remitido una petición informal en esa dirección.

El panorama es muy sombrío y eso se refleja en todo lo que tenga que ver con el país, desde los bonos, pasando por la bolsa, los datos económicos, el paro y el sufrimiento que está pasando la población. Así, parece de mal gusto que una de sus empresas más internacionales sea también una de las más brillantes y no sólo por los números. Y es que el grupo que está detrás de la firma de joyería, relojes y accesorios Folli Follie, que tiene presencia en los mejores aeropuertos del mundo y en algunas de las zonas más comerciales de numerosas capitales como pueda ser la calle Serrano en Madrid es griego y cotiza en la Bolsa de Atenas.

Así, a pesar del desplome del principal índice de la bolsa griega, el ASE, que acumula en 2015 un 11% de caída y desde abril del año pasado un 40%, los inversores que quuieran entrar en el país pueden hacerlo sin tener que asumir el riesgo de una salida o no de Grecia del euro, como ocurre comprando ETF (fondos cotizados) del índice, en cuyo caso también se asume la exposición a sus bancos, que representan más de la mitad del peso del selectivo de 60 empresas y que registran pérdidas de dos dígitos desde enero.

En Grecia, como en el resto de mercados, la clave está en lo que en el mundo anglosajón se llama stock picking, que no es más que seleccionar empresas en función de sus fundamentales. Así, el primer dato significativo sobre Folli Follie es que sólo el 30% de sus ventas se producen a escala doméstica, y el resto procede de su gran internacionalización, con presencia en más de 28 países.

FF Group capitaliza unos 1.800 millones de euros, tiene un PER 2016 de 12 veces, unos ROCE medios del 12% y una deuda bastante baja. Además, hace tres años vendió Hellenic Duty Free Shops a la suiza Dufry AG por 328 millones de euros, de los que 175 millones los pagaron en efectivo y el resto con 6 millones de acciones de la empresa helvética, cuyo valor actual es de unos 800 millones de euros.

Sin embargo, la compañía de la que su fundador, Dimitri Koutsolioutsos, tiene un 35%, tiene también sus sombras. Lo más relevante es la poca caja que ha generado a pesar del elevado número de ventas y beneficio. De hecho, sus ventas han crecido en los últimos años desde los 500 millones de euros en 2006 a cerca de los 1.000 millones el año pasado. No obstante, parece que el fuerte crecimiento de la compañía también se ha comido buena parte de su caja. Así, durante esos mismos años, el flujo generado fue solo de 300 millones.

Y es que el cambio del modelo de negocio que FF Group ha llevado a cabo en los últimos diez años ha sido importante. Ha pasado de ser la típica tienda de regalos en las zonas comerciales Duty Free de los aeropuertos a tener sus propias tiendas en las principales ciudades del mundo, con especial presencia en Asia. Ahora, la compañía vuelve a estar en la rampa de salida bursátil y eso se nota en la espectacular remontada en bolsa desde sus mínimos de 2012.