Casio, el reloj de los años 80 que sigue siendo de modernos

Casio, el reloj de los años 80 que sigue siendo de modernos

En un mercado que apuesta por los «smartwatches», el fenómeno de los Casio retro tiene la nostalgia y la moda como motores. Desde 25-30 euros puede hacerse con un reloj como aquellos que causaron furor en los 80.

Cada tribu tiene sus ritos antropológicamente estudiados de transición hacia la adolescencia. Para alguna que otra generación española el tempo de ese proceso lo marcó un diseño básico (visto hoy), de plástico, símbolo de modernidad con sus botones y luces, tecnología punta en aquellos 80. Hablamos, claro, del reloj digital, el de Casio, regalo estrella de la Primera Comunión (en dura pugna con el Casiotone, el teclado ¿recuerda?), diferido al cumpleaños o el premio de fin de curso si las notas lo merecían. Necesario atributo para ser guay. Hoy como ayer, por cierto.

La japonesa Casio (fundada en 1946) ya se había hecho notar con el desarrollo de calculadoras personales, entre otros artefactos de consumo. En noviembre del 74 diversificó negocio entrando de lleno en el sector relojero con el Casiotron, un pionero que era capaz de mostrar la fecha en la esfera. Aquel diseño original dio paso a sucesivos modelos de muñeca que tenían todos los atributos para arrasar entre el público corto de edad pero largo en entusiasmo por la novedad: hora digital, botones, luz, cronómetro, alarma, resistencia, precio… Con el tiempo y la popularidad, la firma fue completando los relojes con más electrónica: que si calculadora en la pantalla, que si melodías, que si juegos… Entre ellos, el G-Shock, una familia de relojes a prueba de caída libre, prácticamente irrompible, que en agosto de 2017 alcanzó la cifra de 100 millones de unidades vendidas desde su lanzamiento en 1983.

Curiosamente, uno de los más exitosos tiene poco que ver en cuanto a estética con todos ellos, es el de acero inoxidable dorado, uno de los más buscados en la actualidad. Lo confirma Javier Díaz, de la tienda online Casio Estilo Vintage: «Esa versión, unisex, es de las que más se vende. Lo curioso es que también a gente joven. Por un lado están los que por nostalgia, los que nacieron en los 70, les hace gracia comprarse el mismo reloj que tenían con 15 años. Pero también hay muchos veinteañeros que llevan un Casio. Está de moda«. Es lo que tienen los revival estéticos.

Aunque en puridad no se puede hablar de tendencia vintage, porque en realidad hablamos de relojes de factura moderna. «Casio fabrica los modelos como aquellos. Puede que el mecanismo interior haya mejorado con la tecnología actual, pero la caja es igual», explica Díaz. Eso confirma que el mercado de segunda mano no sea tan boyante como con otras piezas rescatadas del pasado. Porque otro de los aciertos es que mantienen un rango de precio asequible. El modelo que aquí ve es de 1980, e igualito puede comprárselo a día de hoy desde 20 euros, resistente al agua (hasta cierto punto) con su esfera iluminada en verde (pulsando el botón superior izquierdo), con caja de 37,5 x 33,5 x 8,5 mm y 21 gramos de peso, y alimentado por una pila que puede durar al menos siete años. Y por supuesto, el cronómetro, en marcha o parado con el pulsador de la derecha y que al parecer se ve mucho en los gimnasios. «Muchos monitores suelen llevar estos relojes y lo utilizan para medir los tiempos de las tandas», apunta Díaz.

Blogueros y hípsters en general rescataron del baúl ochentero el reloj de nuestra adolescencia que de este modo ha vuelto a convertirse en signo de modernidad, como sucedía en el patio del colegio. En su día lo vimos en la muñeca de Michael J. Fox en Regreso al futuro (1985), de Sting en alguna portada de The Police, nada menos que a Barack Obama y más recientemente a Sara Carbonero. Incluso los servicios de inteligencia han prestado atención a estos relojes, habituales entre Bin Laden y sus secuaces. Un casio a estudiar.

Para más información consultar artículo original: www.expansion.com/fueradeserie/relojes/2018/03/13/5aa665c2268e3e54548b4573.html?cid=SIN25101