Las ‘otras’ joyas de Uno de 50

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Cañera, diferente, independiente, original, fuerte y suave a la vez… La marca de joyas Uno de 50 puede gustar o no pero a pocos deja indiferente. Quienes así describen la marca no son otras que sus cinco diseñadoras, cada una con un perfil, cada una con un estilo. Ellas son Lucía, Natalia, Laura, Amelia e Isabel, las ‘otras’ joyas de la firma española.

En un polígono industrial de las afueras de Madrid, se encuentra la sede de la empresa. «Todo se hace aquí», explican desde la marca. Por fuera, sobriedad; por dentro, un agradable caos que impregna desde el proceso creativo hasta la producción en talleres. «Aquí no verás bocetos ni dibujos, aquí todo se hace sobre la pieza».

Las ideas se cantan y se comparten y entre todas eligen el tema de inspiración de cada colección. «Entonces arranca el proceso de fundición», explican Laura, de las veteranas de la casa. Hay piezas que pueden llevar 6 meses, aunque la media son dos. «Tratamos de que sean cómodas, llevaderas y que tengan movimiento. El hecho de que se haga todo a mano es clave». Rodeadas de cajitas donde se esconden desde creaciones históricas -como la pulsera Ibiza- a piezas que aún no han tomado forma, van incorporando a cada creación su personalidad. Herramientas y materiales toman paredes, mesas y baldas.

En la sala de al lado, Natalia y Lucía se encargan de trabajar las piezas una vez salen de fundición. «Hacemos los montajes a partir del tema de inspiración». Se emplean materiales artesanales, como resinas naturales que se pintan a mano y cristal de murano, trabajan mucho con cuero y algodones. «Hacemos unas 600 piezas por temporada. Y al final quedan unas 150». En principio, sólo hacían 50 ejemplares de cada modelo; ahora esto se deja para las ediciones limitadas.

Algunos de los collares y las pulseras que lucirán en unos meses en las tiendas, se dejan ver en las mesas. «Esto no lo saques, que estamos aún trabajando en ello», comenta Lucía.

La última aventura de la firma ha sido lanzar una colección de bolsos. Y detrás de ella está Isabel. «También aquí seguimos un proceso artesanal». De estilo casual y toques de plata -no falta el candado típico-, enseguida se identifica con el estilo de Uno de 50. ‘On the road’ es el nombre de la primera colección, con «seis bolsos pensados para seis momentos distintos». Tachuelas, cadenas y excelentes pieles -de Italia y Francia, sobre todo, y alguna nacional- pintan este nuevo proyecto.

La historia de esta marca ‘made in Spain’ que arrancó en los 90 en un pequeño local de la calle Barquillo de Madrid sigue creciendo. En aquel espacio arrancó una aventura que ya vende joyas en EEUU, en Arabia Saudí, en Rusia o en Israel, por citar algunos países. Con más de 120 tiendas -50 de ellas en España-, su próxima inauguración está prevista… en Japón.

Fuente: elmundo.es