Mes: mayo 2014

Club VR, ¡¡Ya tenemos ganadora del Sorteo del 30 de Mayo de 2014!!

El 30 de Mayo de 2014, Joyería Virgen del Rocío efectuó el sorteo de una fantástica Cubertería en acero inoxidable 18/10 de 66 piezas, entre todos los socios del Club VR, resultando como ganadora del premio nuestra socia Asunción Zaragoza Cortés de Tomares (Sevilla).

Dicho sorteo se ha realizado contando con una «mano incocente» y totalmente ajena a la empresa y al Club VR.

Para agradecer la buena voluntad de «nuestra mano inocente», Doña Cecilia Cruz Hernández recibió como regalo de Joyería Virgen del Rocío un precioso Collar de perlas cultivadas.

Agradecemos encarecidamente a nuestros clientes la magnifica acogida a nuestro Club VR.  Desde que comenzamos, contamos ya con cerca de 3.000 socios, que disfrutan de sus ventajas.

Si eres cliente de Joyería Virgen del Rocío y aun no dispones de tu tarjeta de socio del Club VR, acude a uno de nuestros establecimientos, solicítala y desde ese instante, como cliente VIP tendrás unas condiciones especiales.

No te costará nada, y todo son ventajas.


Subastan en precio récord collar con piedras de jade

El récord se alcanzó ayer en la casa de subastas Sotheby’s que vendió el collar de jade por 27,44 millones de dólares.

El «Hutton-Madivani», un collar de 27 piedras pulidas de jade de la dinastía china Qing y que en 1933 la prestigiosa casa de joyas de Cartier se encargó de engarzarlas con un cierre hecho de rubíes y diamantes, se ha convertido en la pieza de joyería de esta piedra preciosa verde más cara del mundo.

El récord se alcanzó ayer en la casa de subastas Sotheby’s que vendió el collar de jade por 27,44 millones de dólares.

La pieza de joyería fue diseñada para una rica heredera estadounidense, Barbara Woolworth Hutton, que lució por primera vez el día de su boda, en 1933, con el príncipe Alexis Mdivani, miembro de una familia aristócrata de Georgia.

Su padre, el magnate comercial Frank Winfield Woolworth, pagó 55 mil dólares de la época por el collar como regalo de bodas para su hija que, con 21 años, estaba entre las jóvenes herederas más ricas del mundo.

Woolworth Hutton se dejó fotografiar con la codiciada pieza de joyería meses después de su boda, en el Metropolitan Opera House de Nueva York, un año antes de que se divorciara.

Alexis Mdivani falleció en 1935 en un accidente de tráfico en la Costa Brava, en España.

El collar estuvo en manos de la familia durante cuatro décadas hasta que fue vendido por primera vez en una subasta en 1988, por el que se llegó a pagar dos millones de dólares, algo que ya en aquel momento hizo que el collar Hutton-Mdivani se coronara como la pieza de joya en jade más cara del mundo.

El Hutton-Mdivani, que ayer pasó a manos de un coleccionista que ganó una puja que duró cerca de veinte minutos, esperaba alcanzar al menos los doce millones de dólares durante la subasta, explicó a Efe Quek Chin Yeow, vicepresidente del departamento de Joyas de Sotheby’s.

Estamos antes una pieza de joyería única, de una calidad exquisita y con un trasfondo histórico importante, señaló Chin Yeow.

El jade, la piedra preciosa más reverenciada en Oriente y la distinción que le otorga su confección y sus dueños -distinguidos personajes de la vida aristócrata y social europea y americana- hacen de este collar una pieza codiciada para los coleccionistas mundiales pero en especial para los asiáticos, añadió.

En la misma subasta en la que se vendió el Hutton-Mdivani se pujó por el Emperador Rojo, un collar de diamantes y 60 rubíes, de más de cien años de antigüedad, y cuya confección llevó más de ocho años tras cortar y pulir cada piedra preciosa a mano y por el que se pagó 9,9 millones de dólares.

Además, el anillo de casi 30 quilates de rubí birmano de Cartier que acompañó al Emperador Rojo se vendió por 7,3 millones de dólares, un solitario que cuenta también con más de cien años de historia.

Otro collar de diamantes de más de diez quilates, creado por el joyero indio Nirav Modi, que cuenta con 17 gemas de talla brillante -el primero en una subasta en Asia que cuenta con diamantes de la más alta clasificación por su simetría y corte- se subastó por 6,5 millones de dólares.

Sotheby’s Hong Kong, la tercera mayor casa de subastas de joyas del mundo después de Nueva York y Ginebra recaudó en la sesión del lunes más de 106 millones de dólares y continúa trayendo joyas caras a Asia, un mercado con una constante demanda creciente por los artículos de lujo.

Durante el pasado fin de semana, Sotheby’s vendió más de 125 millones de dólares en piezas de arte moderno y contemporáneo asiático, correspondiente a la primera temporada de subastas del año de la casa londinense en Hong Kong.

Fuente: La Razón Digital


Club VR, ¡¡Ya somos más de 2.800 socios!!

Agradecemos encarecidamente a nuestros clientes la magnifica acogida a nuestro Club VR.  En algo más de seis meses de andadura, ya contamos con más de 2.800 socios, que disfrutan de todas sus ventajas.

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No te costará nada, y todo son ventajas.


Subastan el mayor diamante azul del mundo en Ginebra

Se espera que esta pieza se logre vender en unos 25 millones de dólares.

El 14 de mayo próximo, la casa de subastas Christie’s pondrá a la venta un diamante azul, considerado el mayor del mundo en su categoría.

Este diamante, tallado en forma de pera y llamado «The Blue» (El Azul) tiene 13,22 quilates y está clasificado en la categoría «azul vívido sin defecto».

Christie’s estima su valor entre 21 y 25 millones de dólares (entre 12.000 y 14.000 millones de pesos chilenos), y señaló que el vendedor desea permanecer en el anonimato.

Hace seis meses, Christie’s vendió en Ginebra un diamante naranja de 14,82 quilates, por el precio récord de 35 millones de dólares.

Este diamante azul será la principal pieza de esta tradicional subasta de mayo de alta joyería de Christie’s en Ginebra, venta que cuenta con 250 lotes y debe reportar unos 80 millones de dólares.

Fuente: Tendencias


Sorteo del Club VR 30 de Mayo de 2014

Próximo Sorteo del Club VR

Joyería Virgen del Rocío se complace en anunciarles que el 30 de Mayo de 2014 va a sortear entre todos los socios del Club VR, una fantástica Cubertería en acero inoxidable 18/10 de 66 piezas.

* LA IMAGEN ES MERAMENTE ILUSTRATIVA Y PUEDE NO CORRESPONDER CON LA DEL REGALO
Pulse aquí si desea conocer las Bases del Sorteo.

La hora del futuro

Hubo un tiempo en el que uno se compraba un teléfono para hablar y un reloj para mirar la hora. ¡Dulce e idealizado pasado! Ahora, hablar es lo de menos a la hora de escoger un teléfono, y en el universo de los relojes, medir el tiempo ya es también un asunto menor. La agilidad para conectarse a Internet es lo único que cuenta.

En el caso de los relojes, mirar la hora será en poco tiempo el gesto que nos permitirá controlar nuestra vida digital sin cargarnos las buenas costumbres que aún gobiernan los hábitos analógicos. Es mucho más elegante y discreto echar un vistazo al reloj para controlar el e‑mail que ser abducido por el teléfono en medio de una cena. Como las pantallas de los relojes son pequeñas, se espera que no nos quedemos enganchados por mucho tiempo. Desde Sony Mobile, que ya ha lanzado al mercado su segundo reloj inteligente, reconocen que su cliente perfecto es el “usuario típico de smartphones”. Podrá seguir haciendo lo mismo desde el reloj, pero “sin sacar el teléfono del bolsillo”. “Es llevarlo todo, el e-mail, los chats y las llamadas, en el brazo, siempre a la vista”, explica Orazio Corva, jefe de producto de Sony Mobile para la zona del Mediterráneo. No es extraño que algunos blogs de tecnología sugieran que los relojes del futuro, cuyos primeros ejemplares ya están aquí y han sido llamados smartwatches (relojes inteligentes), han llegado para salvar del naufragio nuestra vida social.

¿Cómo de inteligente puede ser un reloj? Algunos modelos están pensados para ser controles remotos del teléfono. Se conectan por Bluetooth y permiten gestionar llamadas, mensajes o las redes sociales. Otros aspiran a ser gadgets más autónomos. Según explica Celestino García, vicepresidente de Samsung España, un reloj inteligente debe ser “un poco más que un teléfono”. “Yo lo resumo todo en una palabra: conveniencia”. Podría pensarse para qué se quiere una cámara o un micrófono en el reloj o aplicaciones que ya están en el teléfono, pero es que a veces es más conveniente y discreto tomar una nota de voz o una foto muy rápida sin tener que sacar el móvil del bolsillo. El primer modelo de Samsung presentado en septiembre ha sido bautizado por la prensa especializada como la versión moderna del reloj de Dick Tracy porque incorpora altavoces y un micrófono en la correa que permiten literalmente hablar desde el reloj como solía hacer el detective.

De estos gadgets se espera mucho. Quizá demasiado. Además de indicar la hora, se supone que han de tomar fotos y vídeos, ayudar a encontrar el teléfono en caso de pérdida o avisar cuando estés a punto de dejártelo en casa. Deben ser capaces de bloquear el móvil desde la distancia, avisar de la llegada de mensajes nuevos, hacer y contestar llamadas, poner en marcha aplicaciones y gestionar playlists. Algunas funciones de esta lista son aún promesas. Muchos de estos gadgets se convertirán en nuestro Pepito Grillo, pues medirán desde el pulso cardiaco hasta las calorías que consumimos. “Con las aplicaciones y los sensores adecuados, estos dispositivos son capaces de recomendar restricciones dietéticas o, por el contrario, aconsejar un aumento del consumo calórico si crece la actividad física”, explica Celestino García.

Los relojes inteligentes forman parte de la familia de dispositivos llamados wearables en el universo techy. Es decir, un gadget que llevas literalmente encima. Concretamente, atado a la muñeca. Las palabras de Tim Cook, consejero delegado de Apple, en la última conferencia All Things Digital allanaron aún más el camino a los smartwatches y alimentaron la rumorología sobre un presunto iWatch que ni siquiera se sabe si existe. Cook fue preguntado por los proyectos de su empresa y respondió enigmáticamente: “La muñeca es un sitio interesante”. Rumores que hasta The New York Times sitúa cercanos a Apple sugieren que el modelo está a punto de salir. El otro gran protagonista de la especulación es Google. Según The Wall Street Journal, su reloj estaría en “la última fase de desarrollo”, y la compañía estaría en conversaciones con proveedores asiáticos para comenzar su producción masiva. Desde las oficinas de Google en España aseguran no tener noticia ni de una cosa ni de otra.

Lo cierto es que todo aquel que es o ha sido alguien en el mundo de los teléfonos inteligentes está trabajando en un prototipo de smartwatch. Es una auténtica carrera contrarreloj por conseguir el modelo que revolucione el mercado. El iPhone de los relojes. Las primeras versiones –“todavía muy verdes”, según se comenta en algunos foros de usuarios– no han funcionado del todo mal. Según un estudio de mercado de Canalys, hasta septiembre de 2013 se habían vendido 500.000 unidades en el mundo, y las previsiones para 2014 son mayores porque se espera la entrada de Apple, Google, así como otras firmas con una arraigada tradición relojera. Algunos analistas citados por Sony aseguran que en 2016 se venderán 41 millones de relojes inteligentes.

“Hay dos motivos fundamentales por los que una persona se compra un reloj inteligente: por un lado está la conectividad (poder recibir en la muñeca notificaciones de e-mails, SMS, WhatsApp y redes sociales), y por otro, la cuantificación personal (los que salen a correr o hacer deporte y luego comparten sus logros en Internet). Creo que lo principal es estar conectado a la Red”, dice Breixo Mariño, fundador del foro Smartwatchmanía.

Las quejas más habituales se centran en las frecuentes desconexiones entre el reloj y el móvil, las aplicaciones que no funcionan y la poca duración de la batería. “Todavía estamos en las primeras versiones de los relojes inteligentes. En muy pocos meses hemos visto cómo pasaban de ser pequeños gadgets con muy pocas funciones a convertirse en completos smartphones con la limitación de su pequeña pantalla. Particularmente no creo que lleguen a sustituir al teléfono, pero nos harán la vida más cómoda”, comenta Mariño.

El consumidor aspira a un reloj verdaderamente inteligente. “Para revolucionar el mercado no será suficiente con corregir los errores actuales”, opina Mariño. La gente quiere un reloj donde gestionar su vida digital, que le permita hacer llamadas, medir el pulso cardiaco, contar las calorías consumidas y las horas de sueño. Con una batería que dure mucho tiempo, que sea resistente al agua, tenga un buen diseño y un precio razonable. Además, que oculte y haga más discreto el enganche a Internet. Quizá es pedir demasiado o quizá no. Quizá en poco tiempo, si alguien mira el reloj mientras le habla, no es solo que tiene prisa por irse. Quizá esté en medio de una partida de Candy Crush o el teléfono lo esté mandando a casa porque ha superado los niveles normales de alcohol en sangre.

Fuente: El País